Dispatch refresca un género y revive una fórmula

El género de superhéroes vive actualmente su peor momento, o eso es lo que piensa mucha gente. Sí, tal vez en el cine no se esté haciendo una gran taquilla ni tampoco se estén contando las mejores historias, pero el cine no lo es todo. Series como Invencible o The Boys están abordando distintos puntos de vista, jugando con los tópicos del propio género. Por otro lado, en los cómics, nos hemos encontrado con acercamientos tan frescos como Nightwing. Pese a todo, es innegable que el género está cansado. Pero tiene todavía mucho potencial y Dispatch lo demuestra.

Pero Dispatch no es solo la historia de un género cansado, sino también el de una fórmula agotada. Los juegos de Telltale gozaron de una merecida fama allá por el 2012, cuando publican The Walking Dead. A este le siguió títulos tan celebrados como A Wolf Among Us o Tales from the Borderlands, pero también otros de una pésima calidad como Batman o Minecraft: Story Mode. Telltale no supo parar y comenzaron a lanzar sus aventuras gráficas a diestro y siniestro, causando el hartazgo del público y, en última instancia, una caída en ventas estrepitosa.

No cuento esto por contar, Adhoc studios, los desarrolladores de Dispatch, son veteranos de Telltale y saben perfectamente qué falló en su fórmula y cómo arreglarlo. En primer lugar, eliminan cualquier rastro de aventura gráfica. Tu personaje no se mueve por ningún escenario, no puedes investigar nada o coger cosas del suelo para futuras decisiones. Todo es una película interactiva continua. Esto hace que no te marees en escenarios estrechos y sosos, donde solo te permitían realizar acciones obligatorias para seguir avanzando.

Sin embargo, pese a ser todo una peliculita, se juega mucho. Por motivos de la trama, trabajamos como ayudante de un grupo de superhéroes. A través de un micrófono y un ordenador, como si fuésemos teleoperadores, les iremos enviando a distintas misiones. En cada misión, deberemos cumplir algún requisito. Por ejemplo, si nos piden rescatar a un gato de un árbol, es ideal mandar a un héroe que vuele o que al menos tenga la estadística de movimiento alta. En realidad, se trata de un sistema básico de un juego de rol. Se establece una dificultad, se tiran unos dados, representados en este caso por una gráfica, y si tienes suerte, sale todo bien, si no, pues fracasas. Una vez terminas la misión, los héroes descansan, así que tienes que gestionar muy bien el tiempo hasta poder volver a mandarles a otra y seleccionar acertadamente quién hace qué. Es un sistema original y bastante divertido. Se disfrutan mil en cada capítulo.

Además de esto, por supuesto que están los sospechosos habituales de este género: la toma de decisiones y los quick time events. Con respecto a la toma de decisiones, todo lo que haces se siente relevante. Ves cómo cada decisión va moldeando la historia poco a poco. Tienes tres opciones de diálogo a seleccionar y siempre he encontrado una que era lo que quería hacer. Por otro lado, los quick time events están muy bien medidos. No siempre están presentes, así que no se hacen estomagantes o encuentras quick time events cada dos por tres sin justificación alguna.

Llegados a este punto, cabría hablar de la historia, pero no lo voy a hacer. Es lo suficientemente buena como para engancharte desde el minuto uno. Los personajes están increíblemente escritos y aún mejor interpretados. Es una pena que no se profundice mucho en ninguno de ellos, pero honestamente para una primera entrega no se echa en falta. Con saber que es de superhéroes y que es divertida, épica, emocional y ocurrente en sus bromas, es suficiente.

Dispatch es uno de esos juegos imperdibles. Refresca un género y revive una fórmula con un acierto magistral. Estoy deseando ver las siguientes propuestas de este estudio.


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