Los mega-problemas de Leyendas Pokémon: Z-A

La saga Pokémon se ha convertido en parte de la identidad de muchísimos jugadores a lo largo de sus sucesivas entregas. Siempre hay un juego que te introdujo a la saga o alguno que jugaste en casa de algún familiar o amigo. Esto ha creado un apego a la marca brutal. De esta manera, se ha formado una especie de síndrome de Estocolmo que hace a muchos fans defender Pokémon pase lo que pase. Leyendas Pokémon: Z-A tiene virtudes, pero también muchísimos defectos y ser unos consumidores críticos es el único camino para que todo mejore. 

Pero dejemos a un lado todo eso y centrémonos en el juego. Game Freak cierra la etapa de Switch exactamente igual que como la empezó: con un título irregular y lleno de altibajos.

Bajo el subtítulo de "Leyendas", Game Freak desarrolla proyectos más enfocados en la acción. Ya pasaba con el maravilloso Leyendas Pokémon: Arceus, una propuesta cuyo centro era la libertad, la exploración y conocer a los Pokémon en profundidad. Sin embargo, Z-A se centra principalmente en el combate. Por primera vez en la línea principal, se abandona el combate por turnos para dar paso a uno en tiempo real. Es una propuesta arriesgada que sale regular. Al eliminar los turnos, los cuatro ataques cuentan con cooldown y puedes ir usándolos a tu gusto. Esto aporta una velocidad pasmosa. Se agradece que un juego con tantos combates sea todo tan rápido.

Pero el problema proviene desde tres lugares distintos. En primer lugar, el posicionamiento de los Pokémon. Cuando seleccionas un ataque, la criatura se acerca o se aleja en función de si es físico o especial, lo que implica que si hay un obstáculo, deben sortearlo para poder infringir daño. La inteligencia artificial no es demasiado fina y es muy común que el Pokémon se quede pillado con un banco o falle disparándole a una pared. Es muy poco consistente y no funciona demasiado en los combates no principales. En segundo lugar, un viejo problema: el exceso de nivel. Se sube mucho y la dificultad se evapora por completo. Sería mucho mejor que los contrincantes escalasen con tu nivel. 

Y, en tercer lugar, se echan de menos los turnos. La profundidad de este nuevo sistema es muy limitada y no alcanza a satisfacer a nadie. Tal vez le falte la trayectoria del sistema anterior. Es muy peligroso, por ejemplo, comparar Z-A con otros juegos similares y más antiguos como Xenoblade Chronicles 2 porque sale perdiendo desde todos los flancos posibles. Ojalá en futuras entregas le den profundidad y solucionen los grandes problemas. Se agradece la intención, pero falla estrepitosamente.

Caminar por Ciudad Luminalia al principio es emocionante y nuevo, sobre todo porque nuestra última visita queda ya lejos, pero conforme pasan las horas es cada vez más aburrido. Luminalia está muy mal diseñada. Es una maraña de calles radiales y clónicas una detrás de otra. Puedes subir a los tejados usando escaleras, ascensores o unos andamios, pero arriba hay más de lo mismo. Se echa de menos las monturas o alguna mecánica que facilite moverte o disfrutar de la ciudad de otra forma. Por algún motivo, el juego se empeña en que hagas parkour y llegues a lugares imposibles, pero tu movimiento es pésimo y ni siquiera hay un botón para saltar. 

Además de perderte por unas calles sin gracia, también puedes capturar Pokémon en las zonas salvajes. Son espacios cerrados destinados a la captura y al combate con criaturas todavía no obtenidas. La mayoría de ellas son increíblemente pequeñas y, de nuevo, no hay diseño de niveles. No son zonas divertidas de recorrer ni cuentan con recovecos rebuscados. Una pena que no hayan aprovechado esos lugares para representar ecosistemas de la región de Kalos y así dar variedad a zonas tan aburridas.

La decisión de localizar el juego en una única ciudad no es intrínsecamente mala, pero si no aportas nada ni visual ni jugable, es completamente incomprensible.

No todo es tan malo. El fuerte de Leyendas Pokémon: Z-A se encuentra, sin duda, en la historia. Es cierto que resulta repetitiva, puesto que serpentea entre participar en los juegos Z-A y derrotar a las megaevoluciones, pero sus personajes saben convertir una trama floja en algo bastante decente. Cada uno de ellos tiene una personalidad muy definida que ya viene delimitada por un diseño de personajes absolutamente magistral. Como también lo son los diseños de las nuevas megas. Desde los iniciales hasta Mega-Starmie, las nuevas evoluciones son, como mínimo, sorprendentes. Ha sido muy divertido ver cómo la comunidad ha ido reaccionando a los distintos aspectos.

No nos descarrilemos y volvamos a la historia. La auténtica trama se va diseminando a lo largo de todos los eventos. Se hace lenta y, en ocasiones, que no te den más se hace aburrido. Sin embargo, todo queda olvidado en el final. El juego termina de una forma muy épica, con unos planos muy interesantes y cargado todo de una acción deliciosa. Además, el tema principal del juego, el arrepentimiento, se lleva hasta el final con todas las consecuencias. Resulta un aire fresco a la clásica historia de superar gimnasios y llegar a ser el campeón. Pese a todo, no consigue salvar los muebles de un juego que hace aguas.

Me dejo conscientemente en el tintero aspectos como el desastroso apartado gráfico, profundizar más en los juegos Z-A o tratar las malísimas misiones secundarias, pero considero que no es necesario ahondar más en cuestiones que tampoco aportan demasiado al cómputo global de la propuesta. Es preferible que lo menos bueno lo viva cada uno a su manera.

En definitiva, Leyendas Pokémon: Z-A es un intento fallido. Una propuesta que quiere abarcar mucho con poco presupuesto y se le ven las costuras mires por donde mires. Es una pena que una era de Pokémon termine de esta forma, pero, al mismo tiempo, no hay mejor manera que cerrar con un juego que representa tan bien las carencias de esta saga.


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