Avowed y la ley de causa y efecto

Siempre que sale a colación Obsidian Entertainment se habla una y otra vez del mismo juego: Fallout New Vegas. Y se entiende. Es un juegazo por encima de todos los de su saga, pero la desarrolladora tiene muchos más títulos en su haber. Se recuerda poco, en general, a Pentiment, una obra narrativa increíble centrada en el misterio y en unos diálogos fantásticamente escritos. Se habla poco de Star Wars: Caballeros de la Antigua República II, un juego de rol profundísimo que explora nuevos rincones de la saga de George Lucas. O a Alpha Protocol, una mezcla curiosa entre James Bond y un RPG.

Todos estos títulos tienen en común algo fundamental: un trabajo narrativo único que pone al jugador en el centro de todas las decisiones. Y que sean RPGs de alguna forma, claro. Este es el ADN de Obsidian que, por supuesto, también está muy presente en su último título, Avowed.

Somos el enviado del Imperio Aedyr a las Tierras Vivientes, una especie de lejano Oeste donde van los parias a buscar segundas oportunidades. El objetivo de este imperio es ampliar sus fronteras y explotar los recursos de esa tierra desgobernada. Además de esto, tenemos la marca de los divinos, personas tocadas por un Dios, el problema es que no sabemos qué Dios nos ha tocado. Si todo esto no te suena nada, significa que no has jugado a Pillars of Eternity, pero tampoco hace falta. Avowed te da las pinceladas justas sobre este universo de fantasía y si te pierdes con algún concepto, puedes consultarlo a tiempo real durante los diálogos. Un añadido clave que ayuda bastante a descubrir un mundo muy interesante centrado en las almas humanas y las divinidades.

Aparte de interesante, es precioso. Gráficamente no es un título puntero, pero el estilo artístico que tiene es apabullante. Desde verdes y floridos campos a erupciones volcánicas, pasando por desiertos y llanuras los escenarios por los que transitamos constituyen un elemento fundamental más. Pero no serían nada sin el diseño de niveles. Este es sorprendentemente vertical y está cargado de cofres secretos y tesoros recónditos. Es una forma acertada de fomentar la curiosidad del jugador porque siempre habrá un valioso alijo detrás de cualquier lugar.

Sin embargo, es un mundo muy rígido. No existe el robo, no puedes atacar a los NPCs. Entiendo que el juego no busca ser un Skyrim en ningún sentido, pero no le habría venido mal un toque más de inmersión. Esto hace que se sienta un juego algo antiguo que no ha tenido en cuenta los últimos exponentes del género que apuestan más por el entorno. Especialmente porque la historia y el combate son bastante más flexibles que el resto del juego.

Como decía antes, el cómo el estudio aborda las historias es marca de la casa. Impera, sin ninguna dudas, la ley de la causa y el efecto. Cualquier decisión que tomes tendrá una consecuencia a corto, medio y largo plazo. Pero la magia está verdaderamente en las secundarias, que son menos secundarias que nunca. Estas misiones están igual de elaboradas que las principales y además se interrelacionan con la misión principal de forma directa. No quiero desvelar nada, pero muchas acciones terminan teniendo consecuencias verdaderamente desastrosas. Es muy gratificante ver cómo cambia el mundo a raíz de tus acciones aunque debido a esto debes pensar muy bien qué elegir en todo momento. Afortunadamente, todo el peso de la historia no recae sobre nosotros. Los personajes están muy bien escritos, como es también costumbre en el estudio. Destaca especialmente Kai. Es gracioso, sarcástico, buena persona y siempre tiene una opinión constructiva para ayudarte a saber qué creer y pensar.

No solo se puede tomar decisiones con palabras, también con espadas. El combate es muy divertido. Al crear nuestro personaje, elegimos qué queremos fomentar: inteligencia, fuerza o vigor, por ejemplo, pero, mejoremos lo que mejoremos, podemos ser lo que queramos. Al no haber clases, podemos ser un mago y un caballero al mismo tiempo. El juego está pensado para que luches como quieras. Está flexibilidad hace que afrontemos los combates de formas distintas y podamos probar en una sola partida varias builds. Por otro lado, las mecánicas son resultonas. Esquivar, bloquear, hacer parry, utilizar las habilidades de nuestros compañeros o utilizar magias para aturdir son los pilares fundamentales de un combate que busca ser directo y no aburrir a sus jugadores con horas diseñando a un personaje. Es una verdadera pena que los enemigos no acompañen. En general hay muy pocos tipos y te encuentras a las mismas arañas y lagartos en todos los rincones del juego.

En definitiva, Avowed es la puerta de entrada a un universo interesante y bello que coloca al jugador en el centro para que moldee a través de sus decisiones el mundo a su alrededor. Con sus virtudes y sus defectos es un juego más que recomendable que merece la pena ser recordado más allá de Fallout New Vegas.


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