Two Point Campus y la fantasía del control

Creo que nadie se echará las manos a la cabeza si afirmo que los videojuegos son fantasías. Fantasías para ser vividas. A veces esas fantasías son violentas. Te ponen un arma entre las manos y eres el encargado de la masacre. En ocasiones, la fantasía consiste en ser el protagonista y salvar el mundo. O incluso te proponen ser el dueño de una pequeña granja. Hay fantasías mejores o peores, inclusivas o excluyentes, pero, en definitiva, son pequeñas parcelas donde a través de unos botones ejercemos nuestro poder. La fantasía que Two Point Campus nos ofrece es una fantasía de control.

Como su título indica, deberemos lidiar con la gestión de diferentes campus universitarios. Para ello, en primer lugar, deberemos ofertar diversas titulaciones: caballería, cienciografría o historia de internet, entre otras locuras. Una vez las tengamos seleccionadas, pasaremos a construir el campus dotándolo de todo lo necesario: residencia, cafetería, gimnasio, aulas, cuartos de baño, decoración, máquinas expendedoras, etc. Dependiendo de la titulación utilizaremos unas instalaciones u otras. Siempre tenemos que tener en cuenta no solo las necesidades del alumnado, sino también la de los profesores, auxiliares y personal de mantenimiento.

Es increíble ver a los personajes interactuar con cada pequeña cosa que colocas. Los cuadros no son mera decoración, sino que se paran ante ellos a mirarlos, se sientan en los bancos, se relacionan delante de las estatuas o hablan apoyados en el dispensador de agua. Todo lo que coloques se usa y nada se siente inútil. Crea un ecosistema mucho más vivo y creíble. Esto, unido a que ahora se pueden construir estructuras en exteriores, hace evolucionar la fórmula vista en el juego anterior.

También hereda del anterior su humor disparatado e irreverente que nos llevará a gestionar universidades de espionaje o cultura general con una sonrisa en la cara. Sin embargo, hereda también sus defectos. La personalización de objetos sigue siendo bastante limitada y a la hora de construir se hace un poco pesado que no puedas seleccionar varios objetos para moverlos de lugar o copiarlos. Creo que con pequeñas mejoras de calidad de vida como estas la propuesta ganaría enteros.

Para que todo salga bien será fundamental la gestión del dinero, contentar a todo el mundo para que te sigan pagando y, sobre todo, gestionar los diferentes espacios de forma adecuada porque el área de construcción es limitada. Además de esto, seremos el encargado de planificar el año académico. Las clases están ya fijadas, pero podemos hacer fiestas, conciertos o incluso torneos con universidades vecinas.

Aunque parezcan muchas cosas, el juego es bastante sencillo y creo que ahí está parte de la gracia. La fantasía que desea que cumplamos es la fantasía de tenerlo todo bajo nuestro control y que nada sea un desastre. Busca que el tiempo que pasemos frente a la pantalla estemos tranquilos viendo cómo esas pequeñas personas van a clase, se enamoran, aprueban y cumplen sus sueños. Acciona un cierto mecanismo en mi cabeza que hace que estos juegos de gestión me encanten. Te abstraen a un lugar sin ansiedades, solo tú y tu universidad.

En resumen, cuando todo se te tuerce, puedes volver a Two Point Campus y tener tu pequeño lugar donde todo va bien. Un balón de oxígeno para todo lo que ocurre fuera.


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